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sábado, 1 de agosto de 2009

Educación Superior en Colombia (2a Parte)

A propósito de la columna de Salomón Kalmanovitz: Las reglas académicas. Veo en la opinión de S. Kalmanovitz una opinión característica de la (primera) modernidad. A mi juicio, incurre en una sobrevaloración de la meritocrácia en detrimento de otros factores que son relevantes a la hora de legitimar el sistema. Es precisamente el énfasis en los mecanismos de legitimación lo que distingue la segunda modernidad de la primera.

Existen conflictos entre modernidad e identidad. El ejercicio de convocatorias internacionales es positivo (ver columna Las reglas académicas), pero deben reservarse cupos a ciudadanos colombianos, pues la competencia con el resto del mundo la tenemos perdida (es que son muchos!). Una política similar son los cupos para las minorías (mujeres, afrodescendientes, etc.) presente en la mayoría de países "desarrollados". Lo que se ha venido a llamar ''políticamente correcto'' no es infundado, aunque sus excesos lleven a absurdos. Horkheimer y Adorno en obras como Dialéctica de la ilustración, nos recuerdan la tiranía que se esconde tras los modelos meritocráticos característicos de la primera modernidad. Ésta última no logra ni intenta discernir entre identidad y burocracia. Esto se debe a que la identidad está intimamente relacionada con el poder; la identidad se alimenta del poder y a su vez, el poder se alimenta de la identidad. Quizás posiciones como la de Kalmanovitz pretenden limitar la explotación de la identidad por parte del poder, esto se traduce en una mirada crítica frente a posturas como la autonomía universitaria, sistemas de autoevaluación y otras formas de "provincialismo". Sin embargo, de la mano de estas críticas se deben procurar legislaciones coherentes con el amplio panorama social que rodea estas instituciones. Y digo "amplio" porque no puede reducirse a indicadores internacionales o círculos de intelectuales, si bien hacen parte integral de su entorno. Si buscando prestigio internacional llenamos nuestros recintos educativos con investigadores internacionales o con especializaciones en universidades como UCLA o Cambridge, estaremos llevando un mensaje contradictorio a nuestros estudiantes, estaremos deslegitimando la capacidad de formación de nuestras instituciones. Preguntas como, por que hacer una maestría o doctorado en el país si se constata que la mayoría de profesores titulares tienen especializaciones en el exterior? La respuesta no está en la "endogamia", pero ciertamente tampoco en la promiscuidad.

Posts relacionados: tras haber escrito este post, encontré una correspondencia pública entre Daniel Mera Villamizar y César Rodríguez Garavito alrededor de las "cuotas" especiales del Gobierno Nacional a la población afrocolombiana. Mientras Villamizar toma una postura liberal, Garavito, en sintonía con las citadas medidas del Gobierno Nacional, defiende las "acciones afirmativas".

- "Igualdad sin cuotas" (El Tiempo 12/jul/09) por Daniel M. Villamizar. También lo puedes encontrar en su blog personal: Reimaginando la Afrocolombianidad.
- "En defensa de las acciones afirmativas" (El Espectador 14/jul/09) por César R. Garavito.
- "¿Negros 'acomodados' e insensibles?" (El Espectador 24/jul/09) por Daniel M. Villamizar.

En una temática más general se encuentra el post: "Modernos y diversos, al tiempo" (07/Ene/2010) por Daniel M. Villamizar. Pero les recomiendo especialmente esta versión: "Los negros, la modernidad y la diversidad", es adaptada al contexto de la población negra e ilustra mejor el debate entre diversidad y modernidad. También posee en los comentarios algunas referencias bibliográficas.
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