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viernes, 24 de febrero de 2012

Cognición, identidad y formalismo [experimental]

Todos somos singulares si miramos de cerca. Nuestra ansiedad por existir es el intento de llevar esa actividad singular –pulsos de personalidad– a escalas resonantes con nuestros interlocutores. La civilización como cualquier otro sistema biológico aspira a explotar la substancia de cada escala interactiva. Las escalas superiores de actividad en el espacio-tiempo social tienen la labor de seleccionar aquellas señales de escala menor para ser traducidas a una escala superior. También tienen la labor de revisar la vigencia de las señales superiores estudiando su desempeño en escalas menores. Cuando esta labor falla, es labor de las escalas menores (re)absorber y producir –de forma emergente– nuevos criterios de promoción de escala. 

[ La creciente ambigüedad del objeto en la anterior reflexión no es fortuita. Esta busca constituirse como una herramienta versátil. Es una reflexión casi trivial si el lector no intenta ponerla a prueba en contextos concretos pero variados.  Lugares comunes como la organización social del poder, la cognición cerebral o la memoria cultural deben considerarse tan solo como puntos de partida. ]

sábado, 27 de noviembre de 2010

En clave de Zygmunt Bauman

El existencialismo expuso la crisis de identidad burguesa; esa que se deriva de su posición en el limbo socio-económico y político. Ahora, en nuestros tiempos supuestamente postmodernos, postmaterialistas; la nueva crisis de identidad es la que se deriva de la orfandad étnica o subcultural.

lunes, 25 de octubre de 2010

William Ospina, los Misfits y la identidad latinoamericana


En este post continuo un diálogo emprendido en el blog cualquiercocismo cuyo post Iguanas y dinosaurios retoma un debate sobre el latinoamericanismo. Tanto Juan Villoro (citado por el autor) como el autor del post ejercen una crítica estética (si se me permite clasificarla) sobre las expresiones de identidad latinoamericana. Mi estilo, de pretensión más sociológica, antes que dar juicios de valor pretende ofrecer luces sobre los diferentes procesos y posibilidades histórico-culturales. La primera parte del diálogo se da en el post ya citado, y en sus comentarios adjuntos. En este post elaboro sobre la propuesta de William Ospina cuya anterior alusión no le hace justicia a su aporte en este tema.

William Ospina nos propone una paleta de mestizaje cultural concebido como diálogo entre tradiciones. Es por ello que al tiempo de inventar, rescatar e interpretar la identidad latinoamericana nos recuerda a los grandes autores de la tradición anglosajona cuando no oriental. Así, su posición no es un fundamentalismo ancestral, delirio que azota ciertas latitudes y cargos politicos. El nos ofrece una modernidad diversa que emana de raíces historicas y en claro contraste con la diversidad de consumo, propia del capitalismo de postguerra. Buscar la identidad no es siempre un movimiento que parte de una ausencia, es tambien un ejercicio de reconocimiento. Para algunos es extravagante buscar ese reconocimiento a través de los siglos y en parte tienen razón, tiene mucho de ficción, pero no hay que subestimar a la historia, el presente es también una mascara que esconde los tentaculos de la historia. Las consecuencias politicas de una apuesta cultural de naturaleza histórica tienen vigencia en la medida en que la actualidad política persevere en las viejas categorias (afro, mestizo, caucásico, latino, proletario). Es cierto que la raza y la geografía siguen determinando muchos aspectos de nuestra realidad política, sin embargo el gradiente actual se encuentra hacia la globalización. Tendencias aparentemente opuestas como el despertar étnico pueden ser parte de la actual implosión de las identidades nacionales que en su camino convergente al individuo pasan ensayando las antiguas formulas politico-culturales. Esto ya ocurrió en los paises desarrollados con el efímero auge de las subculturas urbanas, unidas por el reciclaje de antiguos paradigmas de identidad que han sido paulatinamente desarticulados por la esquizfrenia del capitalismo contemporaneo (cada vez es más fácil pasar de una subcultura a otra, si acaso es necesario, pues ya se encuentran intersectadas).

Post relacionados: Nuestra llegada a la modernidad, por William Ospina (El Espectador); Notas sobre la xenofóbia en México, por Guillermo Fadanelli (Letras Libres); Cuantas identidades tiene usted? Otra medida de libertad, por Daniel Mera Villamizar (Revista Semana).

Imagenes: Obras de Nadín Ospina y Ron English.

sábado, 1 de agosto de 2009

Educación Superior en Colombia (2a Parte)

A propósito de la columna de Salomón Kalmanovitz: Las reglas académicas. Veo en la opinión de S. Kalmanovitz una opinión característica de la (primera) modernidad. A mi juicio, incurre en una sobrevaloración de la meritocrácia en detrimento de otros factores que son relevantes a la hora de legitimar el sistema. Es precisamente el énfasis en los mecanismos de legitimación lo que distingue la segunda modernidad de la primera.

Existen conflictos entre modernidad e identidad. El ejercicio de convocatorias internacionales es positivo (ver columna Las reglas académicas), pero deben reservarse cupos a ciudadanos colombianos, pues la competencia con el resto del mundo la tenemos perdida (es que son muchos!). Una política similar son los cupos para las minorías (mujeres, afrodescendientes, etc.) presente en la mayoría de países "desarrollados". Lo que se ha venido a llamar ''políticamente correcto'' no es infundado, aunque sus excesos lleven a absurdos. Horkheimer y Adorno en obras como Dialéctica de la ilustración, nos recuerdan la tiranía que se esconde tras los modelos meritocráticos característicos de la primera modernidad. Ésta última no logra ni intenta discernir entre identidad y burocracia. Esto se debe a que la identidad está intimamente relacionada con el poder; la identidad se alimenta del poder y a su vez, el poder se alimenta de la identidad. Quizás posiciones como la de Kalmanovitz pretenden limitar la explotación de la identidad por parte del poder, esto se traduce en una mirada crítica frente a posturas como la autonomía universitaria, sistemas de autoevaluación y otras formas de "provincialismo". Sin embargo, de la mano de estas críticas se deben procurar legislaciones coherentes con el amplio panorama social que rodea estas instituciones. Y digo "amplio" porque no puede reducirse a indicadores internacionales o círculos de intelectuales, si bien hacen parte integral de su entorno. Si buscando prestigio internacional llenamos nuestros recintos educativos con investigadores internacionales o con especializaciones en universidades como UCLA o Cambridge, estaremos llevando un mensaje contradictorio a nuestros estudiantes, estaremos deslegitimando la capacidad de formación de nuestras instituciones. Preguntas como, por que hacer una maestría o doctorado en el país si se constata que la mayoría de profesores titulares tienen especializaciones en el exterior? La respuesta no está en la "endogamia", pero ciertamente tampoco en la promiscuidad.

Posts relacionados: tras haber escrito este post, encontré una correspondencia pública entre Daniel Mera Villamizar y César Rodríguez Garavito alrededor de las "cuotas" especiales del Gobierno Nacional a la población afrocolombiana. Mientras Villamizar toma una postura liberal, Garavito, en sintonía con las citadas medidas del Gobierno Nacional, defiende las "acciones afirmativas".

- "Igualdad sin cuotas" (El Tiempo 12/jul/09) por Daniel M. Villamizar. También lo puedes encontrar en su blog personal: Reimaginando la Afrocolombianidad.
- "En defensa de las acciones afirmativas" (El Espectador 14/jul/09) por César R. Garavito.
- "¿Negros 'acomodados' e insensibles?" (El Espectador 24/jul/09) por Daniel M. Villamizar.

En una temática más general se encuentra el post: "Modernos y diversos, al tiempo" (07/Ene/2010) por Daniel M. Villamizar. Pero les recomiendo especialmente esta versión: "Los negros, la modernidad y la diversidad", es adaptada al contexto de la población negra e ilustra mejor el debate entre diversidad y modernidad. También posee en los comentarios algunas referencias bibliográficas.
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