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sábado, 27 de noviembre de 2010
En clave de Zygmunt Bauman
El existencialismo expuso la crisis de identidad burguesa; esa que se deriva de su posición en el limbo socio-económico y político. Ahora, en nuestros tiempos supuestamente postmodernos, postmaterialistas; la nueva crisis de identidad es la que se deriva de la orfandad étnica o subcultural.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
La decadencia en la posmodernidad: respuestas a un humanista ilustrado.
Algunas objeciones sobre la visión decadente del devenir de la cultura en Mario Vargas Llosa. Con base en su escrito: Breve discurso sobre la cultura.
En este post no pretendo cuestionar la necesidad por un sentido común, una noción del todo (sin caer en totalismos, todo lo contrario a modo de minimalismo) que se perfila en el escrito de Vargas Llosa y el cual comparto, en especial en nuestro tiempo planetario. Lo que no comparto es la forma concreta en que él y otros tantos humanistas ilustrados dan a esa búsqueda de integridad. He de cuestionar algunos de sus argumentos. Encuentro sumamente valioso el aporte de calidad que Vargas Llosa ofrece en este debate.
Del prohombre al cuerpo institucional
El especialista, si bien se presenta en su temprana manifestación histórica en contraste con el ideal renacentista de la interdisciplinariedad, ha ido lentamente tejiendo puentes entre disciplinas. Estos puentes, si bien ya no se configuran alrededor del individuo, lo hacen a través de instituciones (en el sentido amplio de la palabra: cuerpos burocráticos, mercado, tendencias estéticas, etc.). Vargas Llosa aduce que una de las funciones que solía asociarse a la cultura era la comunicación entre diferentes ramas del conocimiento. No deja de ser irónico que el lado oscuro del ideal renacentista o ilustrado de la cultura sean la autosuficiencia, principio naturalmente anticomunicativo. Pero mas allá de ironias, está la siguiente observación: si hay dos ramas diferentes del conocimiento y un especialista por rama, ciertamente la necesidad de comunicación implica que cada uno de los especialistas se entere de nociones basicas de la otra rama. Si ahora consideramos 4 personas, dos en cada rama, entonces podríamos imaginar la siguiente distribución más o menos natural de funciones: en cada rama habrá uno altamente especializado y otro "híbrido" cuya especialización pasa por el imperativo de comunicarse con su equivalente "híbrido" en la otra rama. Asi, los "hibridos" quitan cierta exigencia a los altamente especializados de tener que abrir su propio lenguaje. La diferencia es que en la ciencia ya no son 4 o 5, son cientos de miles. El error en que cae Vargas Llosa y muchos otros humanistas al utilizar argumentos utilitaristas (en pro de la salud social) es el de establecer una relación ahistórica entre las funciones sociales y el individuo (ver mi post (blog CritiCAS): Egos in Dispute). La creciente especialización, si bien tuvo su edad autista ha ido superando esa etapa. No lo hace volviendo al ideal renacentista pero através de la noción interinstitucional. Como bien lo dice Foucault "ha muerto el hombre" y en su reemplazo no solo han quedado atomos dispersos, pero también un cuadro de Seurat.
Crisis de la razón mass-mediática: nuevas cartografías
Post relacionados: Vargas Llosa vs. las culturas 1 y 2 (Blog: Puente aéreo, de Gustavo Faverón Patriau).
PD. La ciencia también se alimenta del pasado, pero como el arte, también necesita complementar su dieta con el presente y el futuro.
En este post no pretendo cuestionar la necesidad por un sentido común, una noción del todo (sin caer en totalismos, todo lo contrario a modo de minimalismo) que se perfila en el escrito de Vargas Llosa y el cual comparto, en especial en nuestro tiempo planetario. Lo que no comparto es la forma concreta en que él y otros tantos humanistas ilustrados dan a esa búsqueda de integridad. He de cuestionar algunos de sus argumentos. Encuentro sumamente valioso el aporte de calidad que Vargas Llosa ofrece en este debate.
Del prohombre al cuerpo institucional
El especialista, si bien se presenta en su temprana manifestación histórica en contraste con el ideal renacentista de la interdisciplinariedad, ha ido lentamente tejiendo puentes entre disciplinas. Estos puentes, si bien ya no se configuran alrededor del individuo, lo hacen a través de instituciones (en el sentido amplio de la palabra: cuerpos burocráticos, mercado, tendencias estéticas, etc.). Vargas Llosa aduce que una de las funciones que solía asociarse a la cultura era la comunicación entre diferentes ramas del conocimiento. No deja de ser irónico que el lado oscuro del ideal renacentista o ilustrado de la cultura sean la autosuficiencia, principio naturalmente anticomunicativo. Pero mas allá de ironias, está la siguiente observación: si hay dos ramas diferentes del conocimiento y un especialista por rama, ciertamente la necesidad de comunicación implica que cada uno de los especialistas se entere de nociones basicas de la otra rama. Si ahora consideramos 4 personas, dos en cada rama, entonces podríamos imaginar la siguiente distribución más o menos natural de funciones: en cada rama habrá uno altamente especializado y otro "híbrido" cuya especialización pasa por el imperativo de comunicarse con su equivalente "híbrido" en la otra rama. Asi, los "hibridos" quitan cierta exigencia a los altamente especializados de tener que abrir su propio lenguaje. La diferencia es que en la ciencia ya no son 4 o 5, son cientos de miles. El error en que cae Vargas Llosa y muchos otros humanistas al utilizar argumentos utilitaristas (en pro de la salud social) es el de establecer una relación ahistórica entre las funciones sociales y el individuo (ver mi post (blog CritiCAS): Egos in Dispute). La creciente especialización, si bien tuvo su edad autista ha ido superando esa etapa. No lo hace volviendo al ideal renacentista pero através de la noción interinstitucional. Como bien lo dice Foucault "ha muerto el hombre" y en su reemplazo no solo han quedado atomos dispersos, pero también un cuadro de Seurat.
Crisis de la razón mass-mediática: nuevas cartografías
La razón implica la discusión de límites. Allí donde no hay límites, la razón está de más. La sociedad de la información amplió los límites de la esfera pública y en consecuencia el discurso racional se ve enfrentado a su reconfiguración. A menudo, los defensores de la racionalidad confunden las ampliaciones de estos límites con su ausencia. No se aventuran a descubrir esas nuevas fronteras desde donde una nueva racionalidad ha de emerger. Esta crisis de la racionalidad también podemos observarla en la transición de la tradición rural a la urbana ("el provinciano en la ciudad") o en el adolescente formado bajo estrictas normas dentro de la familia y que hace su transición a un espacio como el universitario, donde los límites suelen ser más amplios. La primera impresión es la ausencia de valores, cuando lo que ocurre es una transición hacia un nuevo horizonte. En particular, la crisis que denuncia Vargas Llosa corresponde a la transición del modelo de información unidireccional a uno bidireccional, del mass media al social media. Una de sus críticas es que en el social media se pierde la noción del valor objetivo. Es cierto que el viejo modelo, a través de las jerarquías institucionales guardaba la autoridad discursiva, dentro de los cuales se encontraban algunos objetivables. Es de esperar que bajo las nuevas condiciones comunicativas las viejas instituciones se vean desafiadas. Pero esto no implica que la estrategia institucional vaya a desaparecer, simplemente se debe reinventar. De todas maneras habrán dominios del conocimiento que no volverán a ser los mismos, no gozarán de esa homogeneidad impuesta que ha caracterizado a las empresas modernas. Las condiciones para un objetivable se han hecho más dinámicas; en cierta forma y aunque parezca contradictorio, más exigentes.
(A continuacion sigue un desenlace delirante, donde el culturalismo ancestral es presentado, en un movimiento miope, como unica oposicion al modernismo ilustrado. Comun error el de ignorar las nuevas formas de diversidad.)
Habrán disputas semanticas, porqué la modernidad nos quitó muchas palabras. Ahora los hijos bastardos de la modernidad exigen el reconocimiento de sus raíces premodernas, pero ya olvidaron el lenguaje de sus ancestros. Mientras lo encuentran se apropiaran de las palabras modernas, las cuales son belicosas, colonialistas, egoistas y monopólicas. También virtuosas, y es por ello que cuando finalmente encuentren ese lenguaje ancestral será demasiado tarde. Sin embargo su busqueda no habrá sido en vano; en el camino habrán dejado atrás a la modernidad, a la modernidad primera.
(A continuacion sigue un desenlace delirante, donde el culturalismo ancestral es presentado, en un movimiento miope, como unica oposicion al modernismo ilustrado. Comun error el de ignorar las nuevas formas de diversidad.)
Habrán disputas semanticas, porqué la modernidad nos quitó muchas palabras. Ahora los hijos bastardos de la modernidad exigen el reconocimiento de sus raíces premodernas, pero ya olvidaron el lenguaje de sus ancestros. Mientras lo encuentran se apropiaran de las palabras modernas, las cuales son belicosas, colonialistas, egoistas y monopólicas. También virtuosas, y es por ello que cuando finalmente encuentren ese lenguaje ancestral será demasiado tarde. Sin embargo su busqueda no habrá sido en vano; en el camino habrán dejado atrás a la modernidad, a la modernidad primera.
PD. La ciencia también se alimenta del pasado, pero como el arte, también necesita complementar su dieta con el presente y el futuro.
sábado, 1 de agosto de 2009
Educación Superior en Colombia (2a Parte)
A propósito de la columna de Salomón Kalmanovitz: Las reglas académicas. Veo en la opinión de S. Kalmanovitz una opinión característica de la (primera) modernidad. A mi juicio, incurre en una sobrevaloración de la meritocrácia en detrimento de otros factores que son relevantes a la hora de legitimar el sistema. Es precisamente el énfasis en los mecanismos de legitimación lo que distingue la segunda modernidad de la primera.
Existen conflictos entre modernidad e identidad. El ejercicio de convocatorias internacionales es positivo (ver columna Las reglas académicas), pero deben reservarse cupos a ciudadanos colombianos, pues la competencia con el resto del mundo la tenemos perdida (es que son muchos!). Una política similar son los cupos para las minorías (mujeres, afrodescendientes, etc.) presente en la mayoría de países "desarrollados". Lo que se ha venido a llamar ''políticamente correcto'' no es infundado, aunque sus excesos lleven a absurdos. Horkheimer y Adorno en obras como Dialéctica de la ilustración, nos recuerdan la tiranía que se esconde tras los modelos meritocráticos característicos de la primera modernidad. Ésta última no logra ni intenta discernir entre identidad y burocracia. Esto se debe a que la identidad está intimamente relacionada con el poder; la identidad se alimenta del poder y a su vez, el poder se alimenta de la identidad. Quizás posiciones como la de Kalmanovitz pretenden limitar la explotación de la identidad por parte del poder, esto se traduce en una mirada crítica frente a posturas como la autonomía universitaria, sistemas de autoevaluación y otras formas de "provincialismo". Sin embargo, de la mano de estas críticas se deben procurar legislaciones coherentes con el amplio panorama social que rodea estas instituciones. Y digo "amplio" porque no puede reducirse a indicadores internacionales o círculos de intelectuales, si bien hacen parte integral de su entorno. Si buscando prestigio internacional llenamos nuestros recintos educativos con investigadores internacionales o con especializaciones en universidades como UCLA o Cambridge, estaremos llevando un mensaje contradictorio a nuestros estudiantes, estaremos deslegitimando la capacidad de formación de nuestras instituciones. Preguntas como, por que hacer una maestría o doctorado en el país si se constata que la mayoría de profesores titulares tienen especializaciones en el exterior? La respuesta no está en la "endogamia", pero ciertamente tampoco en la promiscuidad.
Posts relacionados: tras haber escrito este post, encontré una correspondencia pública entre Daniel Mera Villamizar y César Rodríguez Garavito alrededor de las "cuotas" especiales del Gobierno Nacional a la población afrocolombiana. Mientras Villamizar toma una postura liberal, Garavito, en sintonía con las citadas medidas del Gobierno Nacional, defiende las "acciones afirmativas".
- "Igualdad sin cuotas" (El Tiempo 12/jul/09) por Daniel M. Villamizar. También lo puedes encontrar en su blog personal: Reimaginando la Afrocolombianidad.
- "En defensa de las acciones afirmativas" (El Espectador 14/jul/09) por César R. Garavito.
- "¿Negros 'acomodados' e insensibles?" (El Espectador 24/jul/09) por Daniel M. Villamizar.
En una temática más general se encuentra el post: "Modernos y diversos, al tiempo" (07/Ene/2010) por Daniel M. Villamizar. Pero les recomiendo especialmente esta versión: "Los negros, la modernidad y la diversidad", es adaptada al contexto de la población negra e ilustra mejor el debate entre diversidad y modernidad. También posee en los comentarios algunas referencias bibliográficas.
Existen conflictos entre modernidad e identidad. El ejercicio de convocatorias internacionales es positivo (ver columna Las reglas académicas), pero deben reservarse cupos a ciudadanos colombianos, pues la competencia con el resto del mundo la tenemos perdida (es que son muchos!). Una política similar son los cupos para las minorías (mujeres, afrodescendientes, etc.) presente en la mayoría de países "desarrollados". Lo que se ha venido a llamar ''políticamente correcto'' no es infundado, aunque sus excesos lleven a absurdos. Horkheimer y Adorno en obras como Dialéctica de la ilustración, nos recuerdan la tiranía que se esconde tras los modelos meritocráticos característicos de la primera modernidad. Ésta última no logra ni intenta discernir entre identidad y burocracia. Esto se debe a que la identidad está intimamente relacionada con el poder; la identidad se alimenta del poder y a su vez, el poder se alimenta de la identidad. Quizás posiciones como la de Kalmanovitz pretenden limitar la explotación de la identidad por parte del poder, esto se traduce en una mirada crítica frente a posturas como la autonomía universitaria, sistemas de autoevaluación y otras formas de "provincialismo". Sin embargo, de la mano de estas críticas se deben procurar legislaciones coherentes con el amplio panorama social que rodea estas instituciones. Y digo "amplio" porque no puede reducirse a indicadores internacionales o círculos de intelectuales, si bien hacen parte integral de su entorno. Si buscando prestigio internacional llenamos nuestros recintos educativos con investigadores internacionales o con especializaciones en universidades como UCLA o Cambridge, estaremos llevando un mensaje contradictorio a nuestros estudiantes, estaremos deslegitimando la capacidad de formación de nuestras instituciones. Preguntas como, por que hacer una maestría o doctorado en el país si se constata que la mayoría de profesores titulares tienen especializaciones en el exterior? La respuesta no está en la "endogamia", pero ciertamente tampoco en la promiscuidad.
Posts relacionados: tras haber escrito este post, encontré una correspondencia pública entre Daniel Mera Villamizar y César Rodríguez Garavito alrededor de las "cuotas" especiales del Gobierno Nacional a la población afrocolombiana. Mientras Villamizar toma una postura liberal, Garavito, en sintonía con las citadas medidas del Gobierno Nacional, defiende las "acciones afirmativas".
- "Igualdad sin cuotas" (El Tiempo 12/jul/09) por Daniel M. Villamizar. También lo puedes encontrar en su blog personal: Reimaginando la Afrocolombianidad.
- "En defensa de las acciones afirmativas" (El Espectador 14/jul/09) por César R. Garavito.
- "¿Negros 'acomodados' e insensibles?" (El Espectador 24/jul/09) por Daniel M. Villamizar.
En una temática más general se encuentra el post: "Modernos y diversos, al tiempo" (07/Ene/2010) por Daniel M. Villamizar. Pero les recomiendo especialmente esta versión: "Los negros, la modernidad y la diversidad", es adaptada al contexto de la población negra e ilustra mejor el debate entre diversidad y modernidad. También posee en los comentarios algunas referencias bibliográficas.
lunes, 20 de julio de 2009
Un ideario

Sobre la opinión pública. Pero como detectar la opinión pública? no parece haber una respuesta sencilla, los medios masivos de comunicación con su poder mediático constituyen un desafio a la caracterización de una opinión surgida como legítimo agregado de experiencias locales. Intentar responder a esta pregunta ha llevado a toda clase de regímenes totalitarios. Y es que conlleva a insalvables contradicciones; si supieramos a priori la opinión pública, no sería opinón pública. Aprendimos, no sin historia recorrida, que lo más apropiado era cultivar las condiciones bajo las cuales la (real) opinión pública emerge en vez de apostarle a un significado estático. Esta es un organismo cambiante y para fortalecerla es preciso estudiar las condiciones bajo las cuales se desarrolla y adapta.
Los límites de la opinión pública. El objetivo pues es asegurar las condiciones básicas para la emergencia de una opinión pública autónoma, libre de cohersión y con elementos críticos que le permitan detectar estrategias de manipulación. Paradójicamente, esta búsqueda a devenido en la noción de marco constitucional la cual pretende limitar toda forma de autoritarismo incluido el de la propia opinión pública. Pero el proyecto constitucional no se reduce a limitar libertades, también comprende una tarea de reeducación en los valores democráticos de convivencia y ejercicio responsable del poder ciudadano.
Photo of Lao Man’e Village, Bulang Mountains (Vietnam) taken from the blog Tea Mountain Goat.
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