martes, 14 de enero de 2014

Paseos de río


"Se precisa de una bocatoma improvisada"-grita Bladimir con su eterno delirio de ingeniero.  El Blacho nació en Gucacarí y fue ruso desde niño.  Quienes lo conocieron en ese entonces dicen que era de los buenos, no se arrugaba pa' levantar estructura, los maestros se lo peleaban.  Pero eso fue antes de la caída del muro y el bochinche que todos saben; terminó pagando los errores de cálculo del ingeniero Urrutia.  Ahora solo lo contratan en acabados, o como dice él, en "decoración y jardinería."  Bladimir dice que con el primer hijo aprendió a multiplicar y con el segundo a dividir.  Nunca pisó una escuela, o sí, lo hizo una vez y dejó embarazada a la maestra -no solo los maestros se lo peleaban-.  Yo conocí al ingeniero Urrutia, pero es mi padre quien lo conocía mejor.  Recuerdo esas palabras que resultaron premonitorias: "el doctor Urrutia pertenece a esa clase de personas; quiere ser honesto pero es demasiado cobarde."

sábado, 31 de agosto de 2013

El humor y lo innombrable


La noción de humor como antítesis de la corrección política presupone la existencia de un ámbito más allá de lo político.  Considerando falsa esta última afirmación me pregunto: ¿A qué clase de política se refiere el humor cuando habla de su corrección?  A veces pienso que el humor es un mecanismo conservador, ¿pero de qué? Porque a veces también parece subversivo.  La cuestión con el humor, o cierto humor, es que reivindica lo obvio sobre lo cuestionable.  Es la venganza de las viejas certezas.  La víctima del humor no es el objeto que el humor cuestiona, es el cuestionamiento mismo pues reemplaza una certeza por otra.  La cuestión parece insalvable pues incluso si el humor se pone como objetivo la duda, no tiene otra forma de buscarla que iterando la destrucción de una certeza por otra, y esto no es más que la certeza del nihilismo.  Quizá también le exija demasiado, como para ahogar una sonrisa.

lunes, 13 de mayo de 2013

Leyenda urbana


Por un tiempo estuve saliendo tarde de la oficina.  Una de esas noches, ya me iba, tiritaba la luz metálica, me perseguía –sensores que yo cedía–.   Fue allí donde se me apareció. Pero al principio no supe que era ella.  Algunos dicen haberla escuchado: su "gracias gracias" circular. No la oí, de otra forma me habría apresurado a salir por la ventana. Es cierto, eso dicen todos y todos caen en su canto –los más dicen que hasta el tiempo se rinde en su regazo–. Yo solo vi a una mujer, más bien posesa, en el cuarto de impresoras; fotocopiaba y fotocopiaba una misma hoja: por anverso y reverso. Alimentaba de remas la impresora y apilaba lo que salía. Se quejaba de la sangre que sus manos cortadas de papel escurrían. Manchaban las hojas, cada copia era distinta.  Quizás por ello en copiar insistía, en algún momento una copia lograría. Ya no sé esta copla a que iba, que solo copia ía. El punto es que yo no supe que era ella, y así transcurrió hasta el tercer día.  Entonces le pregunte que hacía: Copio el mundo –me decía. Yo no atinaba más que a ver… qué digo, su cadencia me atraía. A la quinta noche, le tomé la mano y le dije: –Basta! Basta ya de tonterías.– Ella, carpal en mano retiró mi brazo mientras decía: –No ves que mi nombre es Atlas, y la realidad sostengo cada día.

lunes, 29 de abril de 2013

Divertimentos sobre el reflejo de la historia


La relación entre ética-ley como relación mente-cuerpo. Una educación moral propuesta como identidad itinerante frente a la ley escrita como sedentarismo. El legalismo como la incapacidad de trascender la ley escrita; suerte de miopía y a la vez de olvido. La inspiración (código abierto) degenera en epifanía (código cerrado). El origen divino funda un legalismo incontestable e indivisible. Para apropiar y monopolizar la autoridad moral es preciso convertir el sentido (significado) en cuerpo material (significante), hacerlo finito, material. De allí "la custodia de Cristo", "y el verbo se hizo carne"… El espíritu de Cristo convertido en hostia, el valor de vida convertido en moneda; la iglesia y sus hostias, los bancos y sus monedas. Acuñar la fe en el cuerpo doctrinal y no en el espíritu de la palabra múltiple. Los derechos de autor son una reedición de la escolástica medieval. La reforma protestante intenta recuperar el sentido inmaterial de la doctrina (código abierto). Tiene pues sentido una segunda "reforma protestante" [1]. La iglesia católica intenta capitalizar su monopolio artístico elevando el adorno a la categoría de signo de autoridad divina; el protestantismo sabe que no puede competir con esa moneda. Decide ignorarla. De repente el rey está desnudo –y el banquero aun se viste de oropel–. La iconoclasia vacuna a media Europa, pero no prevé la variación del virus.

[1] También es de interés utilizar la racionalidad y reconocimiento hegemónico de los derechos de autor para revalorizar la contrarreforma iniciada con Pio IV (a modo de provocación histórica). Así, los derechos de autor de la iglesia católica contribuyen al desarrollo de la doctrina. De hecho es palpable que la doctrina y el arte alcanzaron alturas difíciles de alcanzar bajo una concepción descentralizada. Si ambas etapas tienen un peso histórico entonces esto nos llevaría a una interpretación de la historia dialógica: etapa de presión negativa sucedidas por presión positiva; imperio y post-imperio; derechos de autor y patrimonio cultural común.

viernes, 19 de abril de 2013

Razón y corazón: Separación dialéctica


Comentario personal a la entrevista Religión y sociedad: Leszek Kolakowski y Mark Lilla, Letras Libres:

La religión es el conocimiento epistémico para aquellos que no han recibido el catecismo científico o teológico. En esa medida es un contrapeso popular (que no populista) a los excesos de la democracia. Tras la Gran Separación el Estado cambió sus cadenas; de la teología y el populismo religioso se pasó, tras un interludio nacionalista, a la política económica y la democracia secular. Si esa es una Gran Separación, la caída del absolutismo también lo fue pues separó al rey del Estado dando origen a la aristocracia económica y al poder burocrático. Dualidad ya explícita en la noción de Democracia Constitucional, son dos cosas las que están en juego: los términos de interacción entre conocimiento epistémico y democracia, y segundo pero no menos importante es la cuestión epistémica en sí. Algunos quieren hacer pasar identidad cultural por epistemología; más allá del juego de palabras lo que está en cuestión es la concepción de lo objetivable. Ese intento desesperado de la identidad cultural por hacerse pasar por reputada epistemología es en parte una respuesta del primer mundo frente a la "inversión poblacional" con el tercero (latinos y afrodescendientes en USA, musulmanes en Europa, etc.). A mi entender, el liberalismo constitucional diseñado inicialmente para cultivar la pluralidad socio-cultural debe ir más allá de ese ideal antropocéntrico e incorporar (previa socialización) consensos en nuestra forma de relacionarnos con los recursos y las amenazas de la naturaleza (entendida como cuerpo que no distingue credo). Lo anterior exige posicionar en la política global la agenda científica, en especial utilizar la medicina y la prevención de desastres como elocuentes aliados.

domingo, 31 de marzo de 2013

Infografías y algo más


Parece haber una nueva tendencia en el discurso crítico socialista y humanista: el lenguaje infográfico (Drones y desigualdad en EEUU). La razón de su irrupción parece estar relacionada con la versatilidad del formato digital y las redes sociales, junto a la posibilidad de llegar a un público cada vez más sensible al lenguaje técnico. Esta apuesta es un arma de doble filo, la noción ilustrada de dignidad se ve amenazada por la lógica estadística. Un pensamiento quizás no tan inocente es ver en ello la posibilidad de establecer un debate en términos más científicos: la precisión, la construcción objetiva del hecho, la automatización del procesamiento de datos, etc. También parece importante el arrebatarle a ciertos cuerpos institucionales el monopolio sobre el lenguaje científico, a menudo reducido a simple mimesis. Si se acepta este lenguaje no hay que caer en el mismo juego del sofisma numérico; debemos estar dispuestos a conciliar la crítica político-moral con la exigencia del método científico. Ya entrando en materia habría que empezar por distinguir entre "precision" y "accuracy", y una colección de conceptos que parece no tener fin. Esto puede llevarnos a ejercicios crueles donde la sutileza del análisis estadístico se abre paso sobre historias humanas reducidas a una cifra. No es la primera vez, ya la democracia propone algo semejante: en vez de contar historias se cuentan votos. Esto no desapareció las historias, las multiplicó. No voy a decir que la democracia es la historia de un triunfo, pero probablemente es un proyecto que no ha sido en vano. Si aceptamos pues esta nueva lógica, no bastará con estadísticas en formatos intuitivos; será preciso explicar por qué la infografía es significativa tanto para el ojo intuitivo como para el experto; la sutileza del lenguaje estadístico esta lejos de ser inofensiva. Sólo bajo un compromiso íntegro, no meramente retórico, podremos tomar una decisión responsable desde el saber científico y ético.

jueves, 28 de marzo de 2013

The End of the Mob?


When I see people that is not only passive but actively against social activism, people that believe that individualist ethics is not only necessary but sufficient… Then I try to remember the social achievements of the XIXth and XXth centuries:  constitutions, democracy (once limited and eventually universal), education, etc. Could have been all these achieved without massive mobilization or social democratic reform? Are these people totally unaware of history?… or is it something else? On the one hand are the classic libertarians. They see the State with the same eye that the protestant saw the big fat Vatican church. They see socialists like catholics asking for the mercy of god… well, demanding it, which seems equally gratuitous not to mention unfeasible. But protestants quickly understood the difference between being fat and big: The empire was big, but healthy. In fact, it was so light that as it grew, they referred to it as the expansion of freedom and democracy. What made it healthy was that it truly payoff for those committed to ethical excellence. Being born in England or Northern Europe provided some help, nevertheless Japanese didn't complained about it. 

On the other hand is the idea that most major social achievements have already been done, and the only thing that is left is the fine tuning of policies which are not to be craft by demagogic politics but by expert committees. The rules of the game are practically settled, now we can just focus on playing as individuals. If there's still some residual systematic bias is to be corrected by expert committees, not by the mob whose role was only foundational.

 If the big complex machine doesn't work, lets make it smaller and simpler. Then even if it has problems, it will not affect us as much. Lets run on already reliable machines. Are these reliable machines simple? were they always working or was there a path of trial and error to achieve their level of complexity and reliability?